30/4/08

Conmigo

Estoy preparando mi maleta -un poco temprano, eso sí- pero no quiero olvidar nada. Quiero recordar todo. Quiero ir contenta sabiendo que puedo volver, o no, según quiera. Quiero llevar los sabores de estos últimos meses -los más importantes según mi juicio infantil de carpes diems-, de los años todos, junto con sus memorias retorcidas para bien o mal. Quiero llevar el olor de jazmín que tenemos en el cuarto de baño pero también el olor de mierda. Quiero llevarte en mi bolsillo, a tí y tanta gente... Quiero llorar. Quiero reir. Quiero un vaso de chocolate solidario y galletas de anacardos. Quiero peinarte con mis dedos a pesar de que el cepillo me ponga mala cara. Quiero luchar. Quiero construir. Quiero contar a tu lado los tres copos de nieve que puedan caer en invierno. Y tantas cosas....
Por eso me llevo la piel de gallina que se estremece ante tu ternura. Me llevo el dolor de abdominales causado por los ataques de risa imparables. Me llevo tu peso muerto y relajado en mis brazos. Me llevo la inseguridad de querer hacer lo que necesitas. Me llevo la sonrisa más triste y amante del mundo. Me llevo las lágrimas de agradecimiento. Me llevo las horas sin dormir por pensar tanto en las sensaciones coloridas que produces en mí. Me llevo las ovejas blancas, negras, verdes, rojas, y ROSITAS. Me llevo la fresa más ácidamente suculenta del mundo. Me llevo la pitufa azul. Me llevo gatos y perros y bichos. Me llevo bubus, babas, bebes, bobos varios. Me llevo pechuga de pollo de lechuga. Me llevo conguitos. Me llevo un Sol y un solete, y la noche negra centellada. Me llevo mi inmadurez en un tuperware. Me llevo un intento de madurez como abrigo. Me llevo el miedo de manta y el valor de ropa interior, o quizás era al revés. Espero no pasar frío en las noches eternas y solitarias donde es difícil ver las estrellas a través de tanta luz artificial.
Dejaré la maleta abierta, hay más cosas para meter que hoy no me da tiempo, otras que aún no he sentido. Menos mal que no hay límite de peso, que sino tengo que dejar atrás mi alma entera. Y el corazón.



Huir no es la respuesta que yo buscaba.

28/4/08

La censura.

Estoy terminando un trabajo que hemos hecho entre dos amigas y yo sobre los pidgins. Con lo bien que me estaba saliendo el prólogo, yo no entiendo porqué me la han censurado:

Prólogo

En este estudio hemos querido presentar una visión general acerca de qué se considera pidgin y qué criollo, mostrando las características de cada tipo lingüístico, para luego estudiar en más detalle un número reducido de criollos de diferentes bases románicas. Los criollos de base románica que hemos podido hallar son de base francesa, portuguesa, y española, y dentro de todos los ejemplos estudiados, hemos hecho especial hincapié en el Papiamento porque somos así de guays, y estamos estudiando en una universidad Castellana (atención la mayúscula) donde lo bueno es lo Castellano. Y un cagao. Ahora me entran ganas de cambiar el trabajo entero y estudiar el Tok pisin, de base inglesa, pero nooooooo… que Blaire chupa el culo a Bush. Por lo tanto, volvamos al Papiamento. Hemos decidido, bueno, yo decidí, fijarnos/me/obligar a miri estudiar en detalle/lo que sea el papiamento y-

Ups, censura.

Hay que volver a escribir el prólogo.

Dolls


Little dollie

in her little house.

It's mine, really,

and so is she.

27/4/08

Cotilleos

Le miro,
me mira.

Y?

Me levanto,
se levanta.

Y?

Sonrío,
sonríe.

Y?

Y nada.

Nada?

Bueno, algo.
Mucho.
Todo.

Y?

Y ya.
Bueno, no.
Sigue.
Pero, ¡ya!

23/4/08

Gris

A veces,
cuando llueve estrellas rojas,
espero.
Pero sólo a veces.
Otras,
exploto:
bombas de mil sabores
y mil colores
y mil olores...

Y se reduce a
gris.

Y odio el gris.

Porque sí.
Porque
verde + rojo = gris,
y eso no mola.
Porque acaba siendo insípido,
porque acaba siendo incoloro,
porque acaba perdiendo el olor
entre mil sentimientos sudados.
Huele a pies que andan en círculos
concéntricos
cada día más rápidamente
que el anterior.

Y cuando espero
-si espero-
pasan los minutos como gusanos gordos
de comer comer y comer...
no pueden más...
no quieren más...
y finalmente
gris.

Y odio el gris.

17/4/08

Pipi


Pipi se levantó mal
de malas
muy malas.
Desayunó malos modales
con mala leche.
Mal hecho.

17/3/08

Y si me acurruco...

Y si me acurruco cerca de tí, ¿las pesadillas desaparecerán? ¿Descansaré un poco ya por fin, en lugar de medio dormir con los ojos demasiado cerrados? ¿O me despertaré sola, inmersa en la peor de las pesadillas, el sudor frío atándome, agitándome con frialdad? ¿O será paz? Paz... en tu espalda, esperando sin prisas a que el sueño se haga más ligero, a que te gires, para ver tus párpados cerrados y contar las pestañas. Para ver como se forman las legañas y luego... escuchar el saludo de tu primera sonrisa.
Me acurruco, ronrroneo, y me hago gato.
Y me despierto con la luna, salgo a bailar, y regreso a tu regazo. Y me duermo. Y descanso. Y me despierto en tus brazos.

16/3/08

Mi mejor amigo

Era la cosa más repugnantemente fea con cuatro patas que había visto jamás. Un puto bulldog de color mierda que no llegaba a la altura de mis tobillos con boca de tiburón y unos labios tan rosas y babosos,tan kilométricos, que ninguna caricatura pudiera exagerar su detestable grotesquedad. Pero me inspiraba pena. Estaba ahí, solo, atado a la reja sucia de la ventana de un bar que expulsaba peste negra por cada una de sus mil goteras. Ahí estaba, acompañado de la fría soledad del invierno, tirando de la correa, casi ahorcándose en el intento de soltarse. ¡Y lloraba! Y según me acercaba, el gemido gutural (que a saber de dónde procedía, pues yo cuello o garganta no veía ninguno) empezaba como un suave temblor, creciendo, desarrollándose, hasta convertirse en un aullido tan cargado de tristeza que el aire espesaba, dificultando la respiración. Pero meneaba la cola mientras me miraba, y al llegar a su lado, no pude evitar pararme, acuclillarme, acriciarle suavemente la cabeza y las orejas, sintiendo la repentina felicidad del bicho entrar por mi mano, recorrer mi cuerpo, aliviar mi corazón y dejar en mi boca una sonrisa sincera.
Me levanté y me fui. De nuevo empezó a llorar, pero ahora de diferente manera. Miré atrás. La verdad que no era tan feo. Más bien de color chocolate con pepitas de cacao,con los dientes algo redondeados y labios tristemente sonrientes de payaso.

5/3/08

La madriguera del Gato




Iluminando la oscuridad con ojos entrecerrados, me río, a ratos, de los ratones. Son tan peculiares... Corretean aquí. Allí. Triquitiquití. Para. Escucha. Se muerde la uña. Triquitiquití otra vez. Y yo, con dos lunas atentas, aguardo. ¡Rarrarrarrá!

Nunca se lo esperan, y por eso siempre estoy aquí. Con letargo. Con los ojos entreabiertos. Con la risa rara reptando vibrante por mi cuerpo. Sus narices hinchadas de queso rancio no me huelen. Triquitiquití. Entra. Ñac ñac, las uñas. Triquitiquití. Ahora se sienta, se lava la oreja. Triqui. Perdió una miga por el camino. Triquití. Vuelve. ¡¡ÑAM!! ¡Rarrarrarrá!

Rrrrrrrrrr... Mejorrrrr. Ahora, tan suave como un pañuelo de seda, me levanto, y lentamente, disolviéndome en las sombras nocturnas del cuarto, paso al lado de los otros, detrás, sonriendo cheshirescamente porque sí, porque no me huelen, ni me ven, ni me oyen, ni me sienten. Hasta que tenga hambre, y entonces será tan rápido que sólo uno percibirá un instante una garra letal. Y entonces nada. Me pondré de nuevo las botas de terciopelo rojo y torna nueva la luna...

Y la risa ronca regresa reptando como un cosquilleo que vive en mis entrañas y hace fiesta en mi garganta.