Ya verá que no todo lo marrón es crema de chocolate.
25/3/10
20/3/10
La cara oculta
Espejos ocultos de añicos robados,
ahí, sí,
ahí su cara verás sonriente,
su dientes brillantes,
sus ojos tapados por mares y amares,
la lengua rozando palabras,
más suaves que seda,
cortando diamantes.
Miro buscando reflejos de espejos
robados de añicos ocultos en manos
sagradas sangradas
dotadas de vuelo y duelo.
Me miras, ahí, a mí:
me miro. Me miro contigo en mente,
y duele, te miro y veo un abismo
vacío que nutre el gusano
que roe por dentro lo bueno,
lo malo,
lo mío,
lo tuyo.
21/2/10
Para los que juegan siempre sin saber que empezó el juego.
Y qué más decirte,
que miras buscando
respuestas, hartando
las letras guardando
secretos.
Qué más decirte,
que sabes las letras
que ocultan respuestas
que guardo secretas
hartando.
31/10/09
25/5/09
Pesadilla en http://pao.chadwyck.co.uk

Freddy ha vuelto...
Y ya no se conforma con aterrorizar a los chavales de Elm St.
Ha decidido cambiar su imagen...
Y ¿qué, QUÉ, podría ser más terrible que una pesadilla hecha realidad?
Un lingüista.
Viene a por nosotros: los que buscamos artículos de fonética en periodichals archive online...


Más vale que no os durmais delante de la pantalla del ordenador... y si eso pasara, será mejor que os desperteis chillando, porque sino, igual no os despertareis nunca.
Y si no me creeis... comprabadlo en el artículo 183 mediante este enlace:
LA PESADILLA DE PAO
15/5/09
Las ventajas de salir perdiendo
10/5/09
9/5/09
Añicos
Ven.
¡Shhh!
Que te voy a susurrar algo al oído.
¿Porqué?
Pues porque no te lo puedo decir en alto.
Cuando dices las cosas en alto
suenan tan reales
que aunque no lo sean,
lo parecen.
Y yo quiero que esto siga siendo un sueño.
Porque lo llevo soñando mucho tiempo,
y si sucede algo real ahora,
significa que me desperté.
Y todos sabemos
que
los sueños
no
se hacen realidad.
¡Shhh!
Que te voy a susurrar algo al oído.
¿Porqué?
Pues porque no te lo puedo decir en alto.
Cuando dices las cosas en alto
suenan tan reales
que aunque no lo sean,
lo parecen.
Y yo quiero que esto siga siendo un sueño.
Porque lo llevo soñando mucho tiempo,
y si sucede algo real ahora,
significa que me desperté.
Y todos sabemos
que
los sueños
no
se hacen realidad.
"But I, being poor, have only my dreams;
I have spread my dreams under your feet;
Tread softly because you tread on my dreams."
Yeats.
I have spread my dreams under your feet;
Tread softly because you tread on my dreams."
Yeats.
2/5/09
16/4/09
Awakenings
Quiero soñar que me despierto. Así, cuando reaparece ese monstruo del espejo, y vuelvo a ver esa figura retorcida, deforme, con los dientes afilados y la lengua azul, la piel escamosa, fría y gris, ojos en blanco... cuando la vuelva a ver, podré estar tranquila de que sólo es sueño.
Porque a veces nos despertamos de verdad; nos lavamos la cara en agua fría para quitar el sudor del terror de la pesadilla, y al quitar la toalla de la cara, el monstruo sigue ahí.
Ahí donde siempre estuvo.
Donde debería estar yo.
Porque a veces nos despertamos de verdad; nos lavamos la cara en agua fría para quitar el sudor del terror de la pesadilla, y al quitar la toalla de la cara, el monstruo sigue ahí.
Ahí donde siempre estuvo.
Donde debería estar yo.
29/3/09
Un barquito chikitito
Había una vez un barquito chikitito. Un pequeño zulo que posaba sobre el vaivén marino, totalmente a merced de la voluntad tempestuosa o pacífica del tiempo.
Era un barquito para dos, pero con una sola cama, enanísima, en la que solo entraban dos personas de lado y fuertemente agarrados para no caerse. Resultaba difícil descansar por las noches. No podían moverse mientras dormían, no fuera que uno de los dos cayese al suelo como un saco de patatas.
Era un barquito para dos, con un sólo remo, que no sabía navegar. Entre los dos, un zurdo y una diestra, cada día se turnaban el remo. Así un día hacían círculos hacia la derecha, y al día siguiente, círculos hacia la izquierda.
Era un barquito para dos, pero con una sola silla, en la que se sentaba ella en el regazo de él. Pero aún esto resultaba incómodo cuando se dormían las piernas y los pies comenzaban a roncar dolorosamente.
Era un barquito para dos, durante un, dos, tres, cuatro, cinco, seis semanas. Al cabo de los cuales, de alguna manera, el barquito navegó y llegó a puerto. Desembarcó la pareja, y se encaminó a su vieja casa con cama grande y un par de sillas en la terraza. Esa noche descansaron plenamente: dormidos de lado, fuertemente abrazados, sin moverse hasta que despertaron, ocupando no más de la tercera parte del colchón. Luego se sentaron en la terraza, cada uno en su silla, pero él notaba demasiado despiertas las piernas, echando en falta el cosquilleo del ronquido de sus pies. Ella notaba demasiado dura su silla, escasa de brazos, escasa de abrazos.
Había una vez un barquito chikitito.
Para C
Era un barquito para dos, pero con una sola cama, enanísima, en la que solo entraban dos personas de lado y fuertemente agarrados para no caerse. Resultaba difícil descansar por las noches. No podían moverse mientras dormían, no fuera que uno de los dos cayese al suelo como un saco de patatas.
Era un barquito para dos, con un sólo remo, que no sabía navegar. Entre los dos, un zurdo y una diestra, cada día se turnaban el remo. Así un día hacían círculos hacia la derecha, y al día siguiente, círculos hacia la izquierda.
Era un barquito para dos, pero con una sola silla, en la que se sentaba ella en el regazo de él. Pero aún esto resultaba incómodo cuando se dormían las piernas y los pies comenzaban a roncar dolorosamente.
Era un barquito para dos, durante un, dos, tres, cuatro, cinco, seis semanas. Al cabo de los cuales, de alguna manera, el barquito navegó y llegó a puerto. Desembarcó la pareja, y se encaminó a su vieja casa con cama grande y un par de sillas en la terraza. Esa noche descansaron plenamente: dormidos de lado, fuertemente abrazados, sin moverse hasta que despertaron, ocupando no más de la tercera parte del colchón. Luego se sentaron en la terraza, cada uno en su silla, pero él notaba demasiado despiertas las piernas, echando en falta el cosquilleo del ronquido de sus pies. Ella notaba demasiado dura su silla, escasa de brazos, escasa de abrazos.
Había una vez un barquito chikitito.
Para C
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